¿Cómo tener una actitud positiva en el trabajo?

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Hay ciertos días en los que de verdad es muy difícil tener una actitud positiva en el trabajo, ya sea porque dormiste mal, porque tu jefe está de mal humor o simplemente porque a veces te despiertas con el pie izquierdo.

Por supuesto, no te estoy diciendo que de vez en cuando no puedas tener un día con poca o nula actitud, pero tienes que hacer todo lo que esté en tu poder para que eso suceda con la menor frecuencia posible.

Cómo dice el dicho: “todo es cuestión de actitud”. Y esto es completamente cierto. Un día malo puede ser muchísimo peor si no pones de tu parte para mejorarlo y, al mismo tiempo, puedes hacer que un día pesado sea genial si traes la actitud correcta.

Para ayudarte a que lo logres, en este artículo te compartiré 6 consejos que te ayudarán a tener una actitud positiva en el trabajo.

¡Comencemos!

1. Ten una conducta proactiva

Así como existen los círculos viciosos, también existen los círculos virtuosos.

Construir un círculo virtuoso es hacer todas las cosas de la mejor manera posible. Es casi como una bola de nieve que crece exponencialmente hasta el punto que es imparable. Dicho de otra forma, actuar de así todos los días hace que sea mucho menos improbable que tengas un día malo.

Ser proactivo en el trabajo es el inicio de ese círculo virtuoso. Intenta todos los días tener una conducta positiva.

Por ejemplo, si hay un problema en el trabajo y todas las personas están desanimadas, intenta buscar soluciones y ser la parte que propone ideas para solucionarlo, en vez de ser la parte que siempre encuentra más problemas.

2. Buenas relaciones laborales

Este es un tema fundamental, porque será muy difícil que tengas una actitud positiva en el trabajo si no te llevas bien con tus compañeros.

Si te cuesta formar relaciones en el trabajo, estos 2 consejos te pueden ayudar:

  • Aléjate de la personas conflictivas: en las empresas o negocios siempre hay personas que son tóxicas; individuos que todo lo ven mal o que siempre están hablando pestes de todo lo que pasa en la empresa.
  • Busca personas con tus mismas aspiraciones: hay un dicho que dice: “dime con quién andas y te diré quién eres”. Esto es completamente cierto, busca rodearte de personas con aspiraciones altas y ellas sacarán lo mejor de ti.

Al tener relaciones laborales saludables, tendrás, además, el beneficio de que tus compañeros de trabajo se pueden convertir en tus amigos, lo que hará que te la pases mejor en tu trabajo y, por lo tanto, tengas una actitud positiva.

3. Deja los problemas personales en tu casa

Aprende a separar los problemas que tienes en tu vida de los problemas laborales. En pocas palabras, no lleves más problemas a tu lugar de trabajo de los que ya tienes.

Muchas personas no saben dejar sus problemas en casa y constantemente hacen que su ambiente de trabajo se vuelva un lugar “viciado”. Todos tus compañeros de trabajo sabrán tus problemas y tendrán que aguantar tu mala actitud por algo que ellos ni siquiera hicieron.

Igualmente, deja los problemas laborales en el trabajo y no los lleves a tu casa. Puedes buscar consejos y apoyo en tus seres queridos, pero no lleves los problemas o la presión que te da tu empleo a tu hogar.

Eso lo único que logrará es que los problemas se mezclen unos con otros y será mucho más difícil lidiar con ellos de una manera saludable.

¡Aprende a dejar tus problemas donde tienen que ir y notarás un gran cambio en tu ambiente laboral!

4. Eleva la calidad

Con “elevar la calidad” nos referimos a que tu trabajo siempre sea mejor, que siempre busques crecer profesional y personalmente.

Las personas se frustran cuando sienten que no están creciendo en el trabajo, tanto en pago como en crecimiento intelectual.

Inscríbete a cursos, lee, acércate a tus jefes y aprende de ellos. Al hacer esto te sentirás más capacitado y eso lo notarán los demás.

Dicho esto, también ten cuidado con caer en el error de volverte prepotente o arrogante por los nuevos conocimientos o habilidades que hayas conseguido.

Al mejorar la calidad de tu trabajo, lograrás mejores resultados y, por lo tanto, tendrás una actitud laboral positiva, porque todo se moverá como engranes bien engrasados.

5. Control de daños

A veces los problemas o situaciones imprevistas no las puedes detener, pero lo que sí puedes hacer es controlar los daños.

Ya sea un problema entre algunos compañeros de trabajo o algún malentendido con un compañero o jefe, lo que tienes que hacer es:

  • Resolver el problema lo antes posible;
  • Enfrentar los problemas de frente;
  • Tener una actitud propositiva.

Si una de esas cosas te falta, lo más probable es que no ataques el problema de la mejor manera y termines empeorando las cosas.

Además, un control de daños adecuado, sin lugar a dudas, va a tener un efecto positivo en toda la empresa. Todo eso no sólo te va a ayudar a que te sientas mejor dentro de tu compañía, sino que hará que el ambiente de trabajo sea mucho más agradable.

6. Vocabulario positivo

Este punto está muy relacionado con lo que te comenté anteriormente sobre ser “proactivo”. Además de tener una actitud buena, también debes de expresarla con tu vocabulario.

La fuerza de las palabras es muy grande. Las maldiciones y las palabras negativas que dices a los demás o a ti mismo repercuten muchísimo en el estado anímico de los que te rodean y la forma en la que se relacionan contigo.

Si todo el tiempo te dices que no puedes lograr tal o cual cosa, será casi imposible que lo hagas, pero, por el contrario, cuando te dices a ti mismo que sí puedes, tus posibilidades aumentan considerablemente.

¡Y listo! Espero que estos consejos te ayuden a tener una mejor actitud en el trabajo.

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