Cómo mantenerte con energía cuando trabajas y estudias

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Estudiar, trabajar, salir con los amigos, leer un libro, seguir una serie en Netflix, hacer deporte, compartir tiempo de calidad con la pareja: todas esas son cosas que la mayoría queremos hacer. Lamentablemente, el día sólo tiene una cantidad fija de horas y, a menos que estés constantemente moviéndote, es imposible que te dé tiempo de hacer todo.

Sin embargo, eso no evita que muchas veces forcemos las cosas y queramos hacer más de lo que es humanamente posible. Esto provoca que acumulemos horas de cansancio en nuestro cuerpo que nos pasarán factura tarde o temprano.

Estar cansados hace que seamos menos productivos, nos quita motivación y nos pone de mal humor. Si ya estás en ese punto, con este artículo queremos ayudarte a que recuperes tu energía y la mantengas. ¡Comencemos!

Come tres veces al día

Así es, resulta que tu mamá tenía razón. Comer bien y saludablemente es una de las actividades más importantes que debes realizar si quieres ser una persona activa.

Perder un desayuno, por muy apresurado que estés, no lo vale, y perder muchos… ¡ni hablar!

Es comprensible que a veces prefieras dormir un poco más antes que pararte a cocinar, o que decidas quedarte en la oficina para terminar algunos pendientes en vez de ir a almorzar, pero tienes que entender que cada vez que tomas esta ruta estás haciendo que el día de mañana sea más difícil.

La comida es energía. Si la dejas a un lado tu cuerpo empezará a sentirse pesado y adormecido porque quiere que conserves los nutrientes que se encuentran dentro de él. Si le das más, no tendrá problema en quemar recursos para que puedas desempeñarte al 100%.

Una siesta corta siempre ayuda

Aunque no lo creas, ya llegaste a ese punto de tu vida en el que la siesta ya no es una obligación, sino una ventaja. Siempre que puedas, especialmente después de comer, intenta descansar una hora.

La siesta es particularmente buena si eres un estudiante, ya que ayuda a mejorar la memoria de corto plazo además de que te facilita fijar tu atención en algo y estar alerta.

Eso sí, procura no dormir demasiado o muy poco o de lo contrario tu cuerpo se sentirá aletargado y cansado. Un buen tip para no quedarte dormido en la siesta es tomar un poco de café antes de acostarte. La cafeína tarda unos 30 minutos en hacer efecto por lo que despertarás lleno de energía para continuar con tu día.

Acuéstate temprano

Es mucho más difícil acostarse temprano que madrugar. Esto es particularmente cierto para las personas que estudian y trabajan por una sencilla razón: al final del día, es el único momento en el que de verdad pueden distraerse.

Sin embargo, por mucho que quieras hacerlo, no te conviene. Esas distracciones nocturnas (películas, series, videojuegos, salidas al bar, etcétera) no valdrán la pena si al día siguiente estás más dormido que despierto durante una buena parte del día.

Reserva esa energía para terminar tus pendientes lo antes posible y así poder usar el tiempo extra para realizar algún pasatiempo.

Un buen método para no pasarte de la hora es tener una alarma que te indique cuando sea la hora de dormir y respetarla religiosamente.

Ponte en forma

¿Alguna vez has subido las escaleras y te has quedado sin aliento? Si es así, es muy probable que necesitas mejorar un poco tu condición física.

Todo lo que haces durante el día te cansa, aunque a veces no lo sientas. Por eso, asegurarte que tu cuerpo es capaz de soportar grandes cargas de esfuerzo físico te garantizará estar mejor al final del día.

Si no tienes tiempo de ir al gimnasio, puedes realizar ejercicios en tu casa o comer mejor. También considera que tener un cuerpo saludable te ayudará a vivir mejor en el futuro. Nunca es tarde para pensar en eso.

Toma más agua

Por algo le dicen el “líquido vital”. El agua tiene muchos beneficios para ti (ayuda a perder peso, previene los dolores de cabeza, alivia la salud del corazón, mejora tu digestión, etcétera) y entre ellos también se encuentra la capacidad de mantenerte con energía por medio de la hidratación.

Si el sitio donde vives es caluroso, entonces no ignores este consejo por nada del mundo. Puede hacer que tus días más pesados se vuelvan mucho más llevaderos. Además, preparar un termo con hielo no quita mucho tiempo de tu apretada agenda.

Báñate con agua fría más seguido

¡No, no huyas! Sé que no es la sensación más cómoda del mundo, pero bañarse con agua fría tiene sus ventajas. Además de despertarte de golpe, estimula las terminaciones nerviosas de tu piel, acelera tu corazón y aumenta la frecuencia con la que respiras.

Todo esto te proporciona un “subidón” tan efectivo como una taza de café, pero sin la cafeína.

¿Quién lo diría? ¡Resulta que el consejo del abuelo si servía para algo!

Escucha música

Por suerte para todos los que vivimos en esta época, es muy fácil tener a la mano piezas de música que hacen que nuestro cuerpo se ponga a vibrar.

Existen distintos tipos de música para todos los gustos y momentos de tu vida. Puedes poner algo movido cuando quieres que tu mente despierte por fin, o algo melódico para concentrarte en una tarea complicada. Incluso puedes poner algo de música pop y bailar en el asiento para mantenerte de buen humor durante esas largas jornadas de estudio o trabajo.

La música también puede ayudarte a reducir tus niveles de estrés, comer menos, elevar tu estado de ánimo, dormir mejor y muchas cosas más. Si no la estás aprovechando, es momento de que lo hagas.

Usa estos consejos para mantenerte con energía durante tus actividades. Recuerda que el esfuerzo que estás haciendo vale la pena y se verá recompensado en el futuro, así que no desistas aunque pareciera que las cosas no mejoran de inmediato.

 

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