Cómo lidiar con un jefe difícil

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Cómo lidiar con un jefe difícil

A menos que seas una persona extremadamente afortunada, es muy probable que en algún punto de tu carrera profesional te topes con, por lo menos, un jefe difícil.

Eso tiene una razón de ser muy sencilla: ser jefe no es fácil y requiere de muchas habilidades que sólo se pueden obtener con experiencia. No siempre te va a tocar un superior competente o que tiene las aptitudes necesarias para manejar al equipo de trabajo, aun así, no debes permitir que eso te impida hacer bien tus responsabilidades.

Cuando nos toca un mal jefe, es normal que nos sintamos frustrados y quizás hasta enfadados, pero no dejes que la situación te derrote. Hay varias formas de darle la vuelta a este problema y, quizás, hasta ponerte en una buena posición para convertirte en el siguiente jefe.

Los tipos de malos jefes más comunes

Antes de comenzar, es importante que identifiques qué tipo de defecto es el que hace que tu jefe sea un mal líder. Hay muchísimas variaciones y distintas cosas que hacen que una persona no sea buena en una posición de poder, y ninguna es necesariamente mejor o peor que la otra.

Sin embargo, como no podemos hablar de todos los perfiles posibles en este artículo, te voy a hablar sobre los tres tipo de jefes básicos que, según mi experiencia personal, te puedes topar.

1.    Temperamental

Si tu jefe pierde la paciencia rápidamente, suele desvalorizar el trabajo que haces, tiene cambios de humor repentinos y suelta muchos comentarios pasivo-agresivos incluso cuando no hay necesidad, es muy probable que estés lidiando con un jefe temperamental.

En este caso, su principal debilidad es la parte emocional.

2.    Desorganizado

Si tu jefe está ocupado todo el tiempo, pero los proyectos nunca terminan a tiempo, si constantemente tiene que posponer juntas, te obliga a trabajar contra reloj de manera frecuente y tiene poco control de quién hace qué, existe la posibilidad de que tengas un jefe desorganizado.

Obviamente, su principal debilidad es que no tiene una estructura de trabajo clara.

3.    Inexperimentado

Si tu jefe comete errores tontos, le cuesta mucho manejar al grupo, delega mucho y no hace nada, tiene estándares bajos, no maneja los conceptos y procesos más importantes de la empresa, y su control de calidad es prácticamente inexistente, lo más seguro es que tu jefe sea una persona con poca experiencia.

Aquí, el principal problema es que no tiene los conocimientos necesarios para hacer su trabajo.

Ahora que sabes cuáles son los tipos de malos jefes, es hora de que empieces a hacer algo al respecto para poder lidiar con el que te tocó.

Identifica qué tipo de mal jefe es el tuyo y cuáles son sus preocupaciones

Es muy importante que puedas detectar cuál es el principal problema de tu jefe porque no es lo mismo dirigirte a una persona emocional que a una persona simplemente inexperta. Cada uno tiene distintas preocupaciones y formas de afrontar los problemas.

Antes de discutir nuevamente con tu jefe, siéntate un momento y piensa bien en qué categoría se encuentra, te ayudará mucho a la hora de mejorar la forma en que atacas los problemas que se relacionan con él o ella: si es emocional, cuida la forma en que te expresas; si es desorganizado, anota todo lo que te pide y hazlo rápido; si es inexperto, no dejes que se dé cuenta que lo sabes.

Por supuesto, ningún jefe es igual, así que dependerá de ti descubrir qué particularidades envuelven la personalidad de tu superior.

No te dejes llevar por las emociones

El error más común que cometen los empleados que sufren un jefe difícil, es tomarse de forma personal los problemas que tienen con él o ella.

Es importante que entiendas que tu jefe no está tratando de destruirte ni de arruinarte el día. Muchas veces, es algo que no puede o que le cuesta mucho controlar, quizás no es consciente del defecto que tiene.

Independientemente, de nada te sirve molestarte y quejarte constantemente de tu situación. Procura abordar cada problema de manera serena y tranquila; piensa con lógica aunque parezca que tu jefe no lo hace.

Confirma que no eres el único que tiene problemas con él/ella

Es posible (aunque no lo creas) que tu percepción esté equivocada, o que los arrebatos de tu jefe sólo sucedan contigo. Si es así, habla con tus compañeros de trabajo para ver si tienen una percepción similar.

También, procura cuidar a quién y cómo lo preguntas. No te interesa preguntarle a un colega que sea malo en su trabajo porque seguramente le echará la culpa a su jefe por su bajo rendimiento, y tampoco es bueno que parezca que estás hablando mal de tu jefe a sus espaldas.

Mantente en su lado bueno

Si sabes que tu jefe es una persona difícil, no lo provoques. Por mucho que te sientas tentado a decirle las cosas a la cara con la honestidad más directa posible, no lo hagas.

Al contrario, intenta mantenerte en su lado bueno. Háblale con respeto y amabilidad, sé proactivo cuando te delegue una tarea y hazla lo mejor posible. En pocas palabras, sé un buen empleado.

Ayúdalo

Si seguiste el primer consejo, ya sabes exactamente cuál es el principal problema de tu jefe. Entonces, no está mal que te propongas ayudarlo. Al final del día, es un ganar-ganar para los dos.

Por ejemplo, si tu jefe es una persona emocional, platica con él al respecto, explícale de manera respetuosa cómo te hace sentir, dile que mejoraría mucho el ambiente en el trabajo si fuera un poco más comprensivo; si es una persona desorganizada, recuérdale cosas importantes, agenda las reuniones que tengas con él y mándale un mensaje poco antes, compártele herramientas que le ayuden a estar más organizado; si tiene poca experiencia, ayúdalo a que se adapte rápido y comparte tus conocimientos.

En el futuro, es muy probable que la primera persona que considere para una promoción serás tú, y no porque fuiste un adulador, sino porque realmente demostraste ser una pieza importante en la empresa.

Si sigues estos consejos, seguramente se te hará más sencillo lidiar con tu jefe de ahora en adelante. Es cierto que deberás ser paciente para ver alguna mejoría, pero si sientes que el esfuerzo no vale la pena, a lo mejor lo que debes hacer es conseguir otro trabajo que realmente te llene.

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