doctorado en educación

Doctor en Educación, un óptimo destino del estudiante del campo educativo

Una de las actividades de mayor relevancia en el tema de la educación es el campo de la investigación, y precisamente es a un Doctor en Educación a quien corresponde con mayor frecuencia realizar esa actividad.

Y es que de esta vertiente de la investigación en materia educativa, existe basta literatura que reporta, analiza, sintetiza y reflexiona sobre ella. Un ejemplo de ello es la “Investigación sobre la investigación educativa 2002-2012”, de Martha López Ruiz, Lya Sanudo Guerra y Maggi Yánez Rolando E.

Dicho documento aprovecha cada capítulo para recordarle al lector acerca de la tarea del investigador en el entorno educativo. Se hacen análisis y propuestas específicas para que el lector, interesado o no por el estado del arte educativo, identifique dónde está y hacia dónde irá el futuro de los profesionistas que desarrollan investigación.

Por ejemplo, en el libro se advierte que “debido a que no existen soluciones universales a los problemas involucrados en el establecimiento y en la operación de un programa doctoral de calidad, los educadores deben estar conscientes de las alternativas a su disposición y hacer elecciones informadas con base en la comprensión de su institución y del contexto social más amplio”. Esto coloca en las manos del estudiante la decisión de elegir el mejor programa educativo para formarse como investigador.

Los autores nos acercan a una serie de propuestas y prácticas que apoyan la investigación de calidad que podrían variar de acuerdo con las circunstancias institucionales en las que el estudiante se desarrolla, entre las que mencionan:

a) Fortalecer el papel del asesor del programa/moderador de tesis.

b) Ampliar la supervisión de la investigación de tesis.

c) La formación en investigación no debe ser sólo por medio de la tesis.

d) Uso de formatos que no sean solo cursos.

e) Involucrar a los estudiantes en otras experiencias de investigación.

f) Aprovechar al máximo el mayor recurso del alumnado.

g) Organizar conferencias de investigación para estudiantes.

h) Promover charlas sobre la gestión como una actividad necesaria en la vida del investigador.

Todos estas, desde mi óptica, pueden ser excelentes puntos de partida para que el estudiante en formación como investigador educativo identifique acerca de qué analiza, propone a investiga; además de que con esta lista puede identificar la calidad de su programa de especialidad con la finalidad de pulir su formación académica.

Por último, considérese que el trabajo del investigador educativo gira en torno de los programas doctorales del área y la formación de los colegas en el presente y futuro inmediatos, dada la movilidad del sector. Al respecto, los mismos autores: López Ruiz, Sanudo Guerra y Maggi Yánez nos advierten que ese futuro se enmarca en temas como:

1) La naturaleza de los programas doctorales en educación.

2) El papel de la investigación en los programas doctorales.

3) Los horizontes de la educación doctoral de mayor calidad.

4) Las condiciones institucionales básicas de todos los programas.

5) Los requisitos básicos para profesores.

6) Los requisitos para estudiantes.

7) La impartición del programa doctoral

Lo anterior entonces pone de manifiesto la necesidad de formar al estudiante como un Doctor en Educación y brindarle las herramientas integrales para desarrollo de competencias suficientes para ejercer en el campo de la investigación, tan necesaria en estos tiempos de cambio.

Escrito por: Érika Aydeé Hernández Jiménez /Publicaciones Académicas de la red Aliat Universidades

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