9 aptitudes profesionales que debes tener para ser exitoso

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9 aptitudes profesionales que debes tener para ser exitoso

Ser un verdadero profesional va más allá de tener un título universitario, estudios de maestrías, posgrados o doctorados.

Para ser profesional, es necesario tener un conglomerado de aptitudes que te catapulten al éxito en tu trabajo y, por ende, en la vida.

Está claro que, desde que somos niños, hay ciertas habilidades que desarrollamos de forma natural que nos harán más prolíficos para una determinada variedad de trabajos. Sin embargo, el talento nato no es suficiente, también se necesita esfuerzo, dedicación, excelencia y motivación, no sólo en las áreas que piensas estudiar, sino en otros temas que nunca pensaste que debías dominar.

Ser profesional no tiene que ver con usar corbatas o trajes para ir a la oficina, llevarte bien con el jefe o ser el que llama la atención más seguido en los proyectos de equipo.

No, ser profesional tiene que ver en gran medida con el trato que le das a tus colegas, a tus clientes y a todos los que te rodean, y a las aptitudes que posees.

En este artículo, nos enfocaremos justamente en lo último. Sigue leyendo y descubrirás la lista definitiva de aptitudes que debes tener para convertirte en un profesional realmente exitoso.

¡Comencemos!

1. Talento

Obviamente, ser bueno por naturaleza en lo que haces es fundamental. Aunque está claro que no es suficiente por sí sólo, para ser un profesional del más alto nivel, el talento es ese diferenciador que te hará resaltar frente a los demás (suponiendo que pones de tu parte).

Alguna vez escuchaste la expresión “él/ella nació para eso”. Pues, justamente se trata de eso.

La mayoría de los jefes de departamentos o encargados de recursos humanos saben desde el momento de la entrevista de trabajo si un candidato tiene lo necesario, especialmente porque no es fácil conseguir a individuos que sean naturalmente talentosos en lo que hacen.

De todas formas, puede suceder que seas bueno en algo sin realmente saberlo. Por ejemplo, a lo mejor sabes interpretar patrones, pero nunca te habías dado cuenta hasta que tomaste un trabajo que te pedía que hicieras algo similar.

Por eso, si no consigues la posición que, según tu opinión, era la ideal para ti, no dejes que te gane  el desánimo de estar en algo que sientes que no es para ti.

Procura evitar el estrés laboral, manejar la frustración y poner de tu parte. ¡Quizás descubras una habilidad que no sabías que tenías y te conviertas en una personalidad en la industria!

De todas formas, recuerda que desde la entrevista debes demostrar tu talento. Si te cuesta responder las preguntas más comunes que te hacen en las entrevistas de trabajo, procura informarte al respecto para que no pierdas una oportunidad irrepetible.

2. Credibilidad

Tu equipo de trabajo y tus clientes te darán el reconocimiento que quieres en la medida que cumplas con las necesidades y retos que te planteen en tu práctica laboral.

La credibilidad no tiene que ver con tener amistades en el trabajo, tiene que ver con la capacidad que tengas de cumplir tus metas en beneficio de tu equipo o tu proyecto.

Seguro que existirán factores y elementos en tu contra, pero todos tienen que enfrentar esas adversidades en el mundo laboral y, lamentablemente, no sirven de excusa para dejar de hacer lo que te toca.

No estoy diciendo que tu situación no sea difícil, sino que, a la hora de la verdad, a ningún cliente le importará. Simplemente se irán con alguien más que sí cumpla con sus expectativas.

Por ejemplo, una de las profesionales más increíbles que he conocido, es una madre soltera que pasó casi toda su vida universitaria a cargo de su bebé, sus estudios y su trabajo.

Por supuesto, necesitó poner todo su esfuerzo y dedicación para lograrlo, pero lo hizo, y hoy en día es alguien con una credibilidad profesional inigualable.

El punto de esa historia no es hacerte sentir mal, sino que entiendas que no sirve de nada poner excusas entre tus metas y tú. Si realmente quieres lograrlo, sal y hazlo (y si también eres una madre soltera, deja que te recomiende algunos trabajos que pueden ser buenos para ti).

Cuando logres ser un trabajador confiable, no habrá proyecto que no puedas terminar y te convertirás en un profesional realmente codiciado.

Por supuesto, si puedes estudiar y trabajar al mismo tiempo, mejor. Tener una formación académica y un título universitario te puede abrir la puerta a posiciones importantes que de lo contrario serían inalcanzables, (independientemente de la credibilidad que tengas).

3. Ética

No importa la profesión que tengas o a qué te dediques. Todos los profesionales deben regirse bajo un código de ética profesional.

Si no tienes ética, es muy probable que tu carrera no sea tan exitosa como esperas. Al final del día, una empresa seria necesita profesionales buenos que no se motiven sólo por el dinero, sino por hacer las cosas bien.

No es excusa que seas joven y sin experiencia (en cuyo caso te recomendamos que leas nuestro artículo sobre cómo conseguir buenos trabajos sin tener mucha experiencia). Si quieres ser de los mejores, tienes que actuar como ellos cuanto antes.

Para lograrlo, debes prepararte psicológicamente para enfrentar la escasez de valores que existen en la sociedad actual. No faltarán los personajes que te pidan trabajos o servicios fuera de la legalidad y prometan recompensas impresionantes.

Recuerda que tu valor como profesional no está a la venta. Cumplir con tus tareas de una manera correcta te hará ser un verdadero profesional y eso te traerá la fortuna que buscas sin manchar tu reputación.

El éxito no tiene fórmulas seguras para ser alcanzado, pero tu reputación es lo que realmente vale. Si la pierdes, nadie volverá a contratarte o a hacer negocios contigo.

4. Presentación profesional

No sólo debes actuar como un profesional, sino que debes sonar y verte como uno.

Cuando alguien te llame a tu teléfono celular, identifícate con tu nombre completo y habla con voz clara y enérgica. Cuando vayas a un sitio, asegúrate que tu atuendo esté impecable y estés bien peinado. Cuando hables con las personas, hazlo con respeto e interés.

No me refiero a que seas rígido o que te vistas de traje todos los días, sino que trates de ser alguien con el que da gusto estar. Si tu apariencia es desaliñada y eres maleducado, eso es lo que pensarán de tu persona.

Esto es cierto especialmente para aquellos que tienen un trabajo online, ya que hay muchas cosas malas que se presumen sobre esas posiciones y muchas cosas buenas que no se saben sobre trabajar en Internet.

Incluso si no tienes contacto directo con tus clientes, siempre tienes que dar la impresión de que eres un profesional hecho y derecho, desde la forma en que escribes tus correos hasta la prontitud con la que los respondes.

5. Capacidad de organización

Todo comienza con la organización. La capacidad de ser organizado no sólo se trata de tener un espacio de trabajo limpio y ordenado. Tiene que ver con tu capacidad de trabajar de una manera metódica, cumpliendo los pasos requeridos para lograr tus objetivos de manera eficaz y con prontitud.

Por ejemplo, digamos que te toca hablar sobre las ventajas de estudiar mercadotecnia y sobre el perfil de un ingeniero industrial. A primera vista, son principios muy separados el uno del otro, pero si tienes un método de trabajo organizado y claro, podrás relacionarlos.

Si determinas qué esquema utilizarás para la organización de ideas, qué enfoque le darás a tu razonamiento, qué visión le darás a tu trabajo, qué formato de presentación tendrá tu trabajo final y cómo piensas explicarlo fácilmente a tu público, entonces tu conclusión estará bien formulada y será fácil de entender.

No es una tarea sencilla, pero es lo que realmente separa a los buenos profesionales de aquellos que apenas consiguen tener tranquilo a su jefe.

Por supuesto, existe un listado infinito de métodos de organización y es muy claro que cada cabeza es un mundo, así que no te preocupes si tu estilo no lo ves en ningún otro lado.

Por otro lado, si no tienes ningún tipo de método de organización, ¡ponte a investigar de una vez! Seguramente encontrarás algunas ideas que se adaptarán a tu perfil.

Después de todo, recuerda que todas las deficiencias que tengas son áreas de oportunidad. Por mucho que no te encante la idea de cambiar tus hábitos, siempre debes estar abierto a la posibilidad de aprender y utilizar herramientas que hoy son extrañas para ti.

Tómalo como si fuera un estudio. ¿Ignorarías lo que te enseña tu carrera de Mercadotecnia o Administración de Empresas sólo porque es distinto a lo que pensabas? ¡Seguramente no!

Al final del día, esta es una aptitud que se te exigirá cuando empieces a trabajar. Si ya la tienes, perfecto, pero sino, tienes que comenzar a trabajarla antes que sea demasiado tarde.

6. Siempre mantén la compostura

Es un tema de actitud. En las buenas y en las malas, te debes mostrar como un profesional calmado, pensante y centrado, que no permite que sus emociones lo controlen ni mucho menos influyan en el resultado de su desempeño.

Si tu emotividad afecta tu trabajo, no serás confiable para tu equipo ni para tus clientes. El resultado es lo que importa, pero tus acciones alrededor de esos resultados tienen una influencia importante en la valoración final de tu desempeño.

Al final del día, las empresas quieren individuos que puedan dar la cara en momentos de crisis y, créeme, seguramente vivirás momentos muy difíciles en los que deberás demostrar de qué estás hecho realmente.

Tu compostura en esos momentos es lo que te convertirá en un profesional exitoso.

Siempre que la situación se ponga complicada, cuenta hasta 10 antes de tomar decisiones. Piensa muy bien lo que vas a hacer y transmíteselo a tu equipo de forma clara.

Recuerda que aunque lo hagas bien o mal, siempre serás recordado por cómo actuaste en ese proyecto en el que todos estaban con los nervios de punta, así que de ti depende mantener la compostura y liderar las acciones necesarias para sacar al equipo adelante, o dejarte vencer por la situación y dejar que alguien más se encargue.

¿Cómo puedes prepararte para momentos de crisis? Lo cierto es que nadie sabe cómo reaccionará en esas circunstancias hasta que llega el momento, pero existen algunas cosas que puedes hacer para adquirir esta aptitud, como por ejemplo:

  • Preguntarle a personas más experimentadas sobre las crisis que han vivido y descubrir cómo las resolvieron. Si sabes qué hacer, es mucho más probable que mantengas la compostura cuando te toque;
  • No te estreses innecesariamente, especialmente si tu trabajo es estresante por sí solo;
  • Aliméntate correctamente, ya que los niveles de ansiedad y estrés aumentan con la acumulación de carbohidratos y azucares refinados en el organismo;
  • Haz ejercicio aunque sea 3 veces por semana. Tener energía y estar en buena forma te puede ayudar a tener una mente despierta y una autoestima alta.

Entiendo perfectamente si sientes que esta aptitud es muy difícil de conseguir, pero si realmente quieres tener éxito en el mundo profesional, tienes que tenerla.

7. Motivar y estar motivado

Que se sepa que eres de esos profesionales que logran que las cosas sucedan, no sólo por tu propio bien, sino también por las personas que te rodean.

Saber motivar y mantenerte motivado es una de las aptitudes más importantes que debes desarrollar para convertirte en un profesional completo.

Es cierto que existen individuos que naturalmente saben sobre cómo ejercer y practicar el liderazgo. Algunos tienen mejores capacidades para ser líderes, de eso no hay duda, pero en realidad, el liderazgo no es algo con lo que se nace, sino que se forma con el tiempo.

Un verdadero líder se interesa por el día a día de su equipo, sobre sus preocupaciones personales y sus dificultades. Por lo tanto, si deseas convertirte en uno, debes volverte una persona atenta a lo que sucede en su entorno.

Si logras ser un líder que motiva a los demás, lograrás aprovechar al máximo la productividad de tu equipo. Pero eso sí, para motivar a otros, necesitas estar motivado primero.

Por supuesto, estar siempre motivado no es fácil. La cotidianidad y la rutina son unas de las principales barreras que enfrentamos los profesionales, y que fácilmente pueden volverse una carga que nos dificulta pararnos de la cama todas las mañanas.

Por eso, lo que tienes que hacer para motivarte es romper la monotonía. Viaja, experimenta cosas nuevas, conoce nuevas personas. Las experiencias fuera de tu sitio de confort te ayudarán a ver nuevas perspectivas y refrescar tus ganas de intentar cosas nuevas.

Por ejemplo, imagina vivir un mes recorriendo el mundo: desde Colombia hasta Argentina, pasando por las playas Brasil y luego irte a conocer Asia desde Hong Kong hasta Indonesia. Un viaje así seguro que te cambiará.

¡Ni siquiera tienes que interrumpir tus estudios para hacerlo! Por algo las universidades en línea consiguen cada vez más estudiantes, porque le dan la oportunidad a miles de adultos jóvenes para que hagan cosas interesantes y continúen sus estudios.

De todas formas, si no puedes hacer algo tan drástico, también visitar pueblos cercanos a tu ciudad o probar comida exótica puede hacer el truco.

8. Aprende a relacionarte

El trato hacia los demás es vital. De hecho, hay pocas aptitudes más importantes en el mundo profesional, especialmente para aquellos que quieren llegar lejos.

Si eres una persona con una buena actitud, que trata de manera amable y educada a los demás, ten toda la seguridad que tienes las bases necesarias para alcanzar tus metas.

En cambio, si te cuesta relacionarte con los demás, necesitas cambiar eso cuanto antes. Si no sabes como hacerlo, aquí te va una lista de reglas básicas de convivencia:

  • Respeta el espacio ajeno;
  • Siempre da los buenas días y las buenas noches;
  • Métete en la cabeza que decir “por favor” y “gracias” no sólo no cuesta nada, sino que vale mucho;
  • Deja tus problemas personales en casa, nadie tiene que pagar por tus problemas particulares;
  • Trata a tus colegas como te gustaría que te traten a ti, y siempre procura ponerte en los zapatos de los demás;
  • Interésate por tus compañeros, pero no seas molesto;
  • Procura siempre ayudar, pero no lo hagas para que te deban favores, sino porque es lo correcto;
  • No hables mal de los demás a sus espaldas, por muy tentador que pueda llegar a ser.

Todas esas cosas deben hacerse con el fin de mantener el buen ambiente laboral y ayudarte a convertirte en alguien con quien da gusto trabajar.

Son muchos los equipos de trabajo que por peleas internas se han fracturado, sin importar qué tan geniales hayan sido en el pasado o qué logros alcanzaron juntos.

Además de eso, nadie va a darte una posición gerencial si no te llevas bien con los que estarán a tu cargo.

Recuerda que tus compañeros no son máquinas. Invítalos a compartir fuera de la oficina. Conócelos, comparte tus inquietudes y date a conocer.

En la medida que tengas una buena relación con tus compañeros y clientes, tu trabajo será cómodo y satisfactorio, y podrás crecer profesionalmente más fácilmente.

9. Humildad

Si cumples con todas las aptitudes anteriores, ten en cuenta que nadie quiere estar cerca de una persona engreída con sed de reconocimiento.

Está bien que quieras destacar, después de todo, la meta de cualquier profesional debe ser resaltar sobre el resto y convertirse en un ejemplo para sus colegas, pero todo tiene un límite.

Regularmente, las personas que no son humildes tardan en tener el reconocimiento que merecen, porque son rechazadas constantemente y, sobre todo, porque piensan que no necesitan mejorar.

Para asegurarte que te mantienes humilde, incluso después de numerosos éxitos, sigue estos consejos:

1- Dale a tus compañeros el reconocimiento que merecen

Cuando tu equipo de trabajo haya realizado un proyecto que rindió frutos y se lograron las metas esperadas, no te lleves todo el crédito.

Asegúrate de que tus supervisores sepan que el esfuerzo de todos los integrantes del equipo fue lo que permitió que se cumplieran las metas.

2- No acapares reflectores

Si eres tan bueno como crees, tu trabajo hablará por sí solo. No es necesario que compartas con tus compañeros lo que hiciste, en cuánto tiempo lo lograste y qué dificultades debiste atravesar para alcanzar tus metas.

A menos que un superior te pida un reporte completo de tus actividades, no fanfarronees.

3- Felicita a tus compañeros cuando hacen las cosas bien

Cuando el logro que alcanzó tu equipo fue producto, en buena medida, de las acciones particulares de algunos individuos, que se sepa. Demuestra que sabes reconocer lo que hacen los demás.

Esto es necesario incluso cuando tú fuiste el protagonista, ya que ese tipo de actitud se nota y hace que tus compañeros hablen bien de ti y deseen trabajar contigo nuevamente.

Esto no significa que debes anular los logros que alcances, pero debes saber encontrar un punto medio entre ser alguien que nunca habla sobre sus éxitos y alguien que sólo habla de eso.

Un consejo extra

Actua con naturalidad. Las personalidades forzadas son evidentes y en el clima laboral te interesa que te conozcan como realmente eres.

No tienes nada que esconder, así que muéstrate como el profesional que eres y sé una persona transparente.

Por supuesto, con estas aptitudes o no, procura tener claro cuáles son tus objetivos en el trabajo que tienes. Plantéate metas realistas a corto y mediano plazo y cúmplelas sin falta.

Busca un trabajo que te interese y que te apasione y estudia una carrera que vaya contigo y en lo que eres bueno.

Si ya intentaste la universidad y la dejaste sin terminar, procura volver. Todas estas aptitudes son muy útiles, pero de poco te servirán si no tienes los conocimientos necesarios para desempeñar tu trabajo. Si puedes, complementa estas habilidades con una formación académica bien establecida.

Entonces, ¿te gustó el artículo? ¿Se te ocurre alguna otra aptitud que no mencionamos aquí? ¡Dinos en los comentarios!

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