4 pasos sencillos para aumentar tu salario

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4 pasos sencillos para aumentar tu salario

Como muchas personas en el mundo, tú seguramente eres  de los que desea aumentar tu salario. Si hasta nuestro querido amigo Carlos Slim sigue intentando incrementar sus ganancias, es fácil asumir que el resto de los mortales también quiera lograrlo.

Independientemente, conseguirlo será un reto, pero no es algo que no puedas lograr. De hecho, hay varias formas de conseguirlo y hoy te queremos compartir algunas de ellas que puedes empezar a hacer hoy.

1. Define dónde estás en este momento

El primer paso debe ser entender en dónde te encuentras. ¿Cuál es tu situación financiera? ¿Cuál es tu presupuesto? ¿Para qué quieres ganar más dinero? ¿Cuánta experiencia laboral tienes? ¿Cómo se encuentra el mercado laboral de tu profesión?

Estas preguntas son algunas de las muchas que te tienes que hacer para definir bien en qué parte de la cadena te encuentras y empezar a pensar cómo puedes llegar al siguiente nivel.

Quizás suene un poco extraño y ambiguo, así que vamos a aterrizar este concepto con las preguntas básicas que te debes hacer:

– ¿Cuál es mi presupuesto?

Entiéndase presupuesto como el dinero que gastas y ahorras cada mes. Si tu ingreso no te permite ahorrar al menos el 10% de lo que ganas, puede que sucedan dos cosas: o ganas muy poco o gastas mucho.

Esto es importante porque si no eres una persona que mide bien sus gastos, no importa cuánto aumente tu salario, nunca será suficiente porque tus gastos aumentarán también.

Hacerte esta pregunta es necesario porque te ayudará a comprender la cantidad de dinero que debes ganar para mejorar tu estilo de vida y así, puedas plantearte una meta clara.

– ¿Qué tanto puedo llegar a ganar en donde trabajo ahora?

Si eres un empleado y tienes pensado serlo por mucho tiempo, esta pregunta es de vital importancia para ti.

De nada sirve que te plantees mejorar tu salario si el crecimiento que te ofrece tu empresa es muy pequeño. Por ejemplo, una tienda que sólo tiene una sucursal, a lo mucho te permitirá convertirte en gerente de esa sucursal. A partir de ahí, el crecimiento es nulo a menos que el comercio se convierta en franquicia, lo cual puede tomar bastante tiempo.

Si éste es el caso, plantéate un cambio de aires. Esto no significa que estés constantemente moviéndote de un trabajo a otro, sino que explotes el máximo de los sitios que te emplean y siempre busques crecer.

Si quieres algunos consejos para planear tu carrera profesional, puedes conseguirlos en este vínculo.

– ¿Para qué quiero aumentar mi salario?

Quizás te parezca una pregunta tonta y me podrías responder fácilmente: “porque sí, y ya”. Es cierto que es una obviedad, pero lo que también está claro es que para aumentar tu ingreso deberás esforzarte bastante, y una respuesta tan simplona no te ayudará a mantenerte motivado.

Entender porqué quieres algo es el primer paso para conseguirlo.

  • “Tengo un bebé en camino”.
  • “Estoy harto de llegar sin dinero a fin de mes”.
  • “Necesito más dinero para casarme”.
  • “Quiero comprarme un auto último modelo”.

Todas son metas válidas siempre y cuando tengan suficiente peso para ti como para poner otro granito de arena en tu trabajo y así hacerte digno de conseguir un aumento. Recuerda que nadie le regala nada a nadie, te lo tienes que ganar.

Ésas son las preguntas básicas que te debes plantear pero hay muchas otras que dependerán de acuerdo a tu situación. Sé honesto contigo mismo cuando hagas esta introspección, porque si no lo haces, puedes caer en la avaricia (buscar el dinero sólo por el hecho de tener más) o la procrastinación (postergar las cosas al no tener un objetivo claro).

2. Define lo que te hace falta para dar el siguiente paso

Ahora que sabes en dónde te encuentras y a dónde vas, es importante descubrir qué es lo que te hace falta para dar el siguiente paso y mejorar tu estilo de vida por medio de tu ingreso económico.

Aquí, te puedo recomendar que hagas 3 cosas en particular:

– Aprende de los que son mejores que tú

Por suerte (o desgracia) siempre hay una persona que es mejor que nosotros. Esto no debe ser algo negativo para ti, ya que tú, en este momento, estás buscando formas de mejorar tu estilo de vida.

Al contrario, ahora es más beneficioso para ti aprender de aquellos que han recorrido el camino que quieres seguir de una manera exitosa y ejemplar, para así aprovecharte de sus aciertos y errores.

Una buena forma de encontrar a estas personas es por medio de LinkedIn. Consigue a esos individuos que tienen el trabajo de tus sueños y mira su currículo. Lee lo que les ha costado llegar ahí, lo que han tenido que hacer, la experiencia laboral que tuvieron que adquirir, los estudios que tuvieron que realizar. Todas esas cosas te pueden dar una idea de lo que tienes que hacer.

Incluso, no estaría mal que los contactes y les preguntes si tienen una vacante que podrías tomar. Muestra interés e iniciativa y quizás consigas formar parte de la empresa de tus sueños mucho antes de lo que esperabas.

– Habla con las personas cercanas a ti

A veces no te tienes que ir muy lejos para encontrar la respuesta. Las personas que mejor te conocen, que saben cuál es tu carácter, tus virtudes y tus defectos, muchas veces son las que mejor te ayudarán a ver qué es lo que te hace falta para avanzar.

Tus familiares, tu pareja y tus amigos, conviven contigo diariamente y conocen tu situación, así como tus dilemas del trabajo, tus quejas, lo que te gusta de tu profesión, entre otras muchas cosas. Su perspectiva puede hacer que veas las cosas de una manera distinta y así formules ideas que te permitan ser mejor.

También es buena idea hablar con tu jefe y tus compañeros de trabajo. Pregúntales qué piensan de tu trabajo, dónde están tus puntos de mejora, incluso puedes ser directo y preguntarle a tu superior qué es lo que espera de ti y qué haría que fueras un empleado digno de un aumento.

Cabe destacar, que si piensas hacer lo segundo tienes que ser bastante respetuoso y medido al traer el tema a la superficie (no querrás que piensen que el dinero es tu única motivación para trabajar).

– Lee algunos libros que te den ideas

La lectura es sin duda una de las actividades que mejor pueden ayudarte a formar estructuras fuertes de pensamiento. Si sientes que, en parte, lo que te está estancando es un problema de actitud, leer algunos libros puede ser la medicina perfecta.

Algunos libros que te recomiendo son:

  • Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva – Stephen Covey: una lectura increíble incluso para los que no están buscando mejorar sus ingresos. Covey explica la diferencia entre las personas proactivas, que buscan sus propias oportunidades, y el resto, quienes esperan que las cosas le sucedan.
  • ¿Eres imprescindible? – Seth Godin: un libro dedicado para todo aquél que quiera convertirse en una pieza vital para el funcionamiento de una empresa. Ésta es una de las mejores lecturas que puede hacer cualquiera que quiera aumentar su salario.
  • El ejecutivo al minuto – Ken Blanchard y Spencer Johnson: una novela corta que muestra tres técnicas de gestión bastante fáciles que han permitido a miles de ejecutivos crecer como personas, apreciar el trabajo hecho correctamente y, además, aumentar su productividad.

Hay muchos más pero ésos te ayudarán cuando empieces. Tómate algo de tiempo libre y sigue los consejos que te recomiendan estos brillantes autores.

Una vez que consigas definir lo que te hace falta, es hora de que empieces a trabajar, pero esto no significa simplemente ponerse el overol, sino decidir en qué vas a invertir tus esfuerzos.

3. Define la solución que más te conviene

Por fortuna, no hay una sola forma de llegar a la misma meta y tú puedes (y debes) encontrar la manera que más se ajuste a lo que eres como persona y lo que quieres conseguir.

Si ya llegaste a este punto, es muy probable que hayas encontrado o te hayan recomendado varias opciones, como por ejemplo:

  • Ir a un curso corto;
  • Conseguir un título;
  • Hacer estudios de posgrado;
  • Obtener más experiencia laboral;
  • Cambiarte a una mejor compañía.

Todas estas son muy buenas opciones pero tienen sus ventajas y desventajas. ¡Veámoslas!

– Curso técnico

Este tipo de cursos son particularmente buenos para aquellos que no cuentan con muchos recursos económicos y están buscando mejorar rápidamente su currículo.

Hay muchos cursos técnicos muy buenos que te pueden ayudar a conseguir certificaciones que complementen tu perfil y te hagan una adquisición mucho más tentadora para las empresas de tu nicho laboral.

Además, suelen contar con horarios muy flexibles que seguro te permitirán cursarlos aunque te encuentres trabajando.

La única desventaja real de un curso técnico, es que no tiene tanto peso como una licenciatura, por lo que si no cuentas con estos títulos, se te hará difícil sacarle verdadero provecho.

– Título universitario

En lo que se refiere a valor curricular, hay pocas cosas que le ganen a una licenciatura. Por mucho que algunos quieran negarlo, la realidad es que las universidades le aportan a sus alumnos conocimientos que se convierten en la fundación de todo lo que harán en sus carreras profesionales.

Además, el título da ciertas garantías de lo que eres y lo que sabes. Jamás te irías con un arquitecto que no se ha graduado para que construya tu casa, ¿no es así? Lo mismo sucede con las empresas a la hora de contratar sangre nueva.

Si tuviste que parar tus estudios por alguna razón, te conviene empezarlos nuevamente, aunque tengas un trabajo de tiempo completo. Recuerda que ahora tienes más opciones que pueden ayudarte a encontrar un balance, como es el caso de la educación a distancia. Si aun así tienes problemas, intenta seguir algunos de los consejos que mencionamos en este artículo.

De por sí, el simple hecho de tener un título, en muchos lugares, significa que te deben pagar más por inercia, además de que las oportunidades de trabajo que tiene un licenciado son mucho más grandes porque la mayoría de las empresas exigen que sus candidatos estén graduados de alguna carrera en particular.

Obviamente, para un trabajador más senior que no tiene carrera universitaria, es muy difícil tomar esta opción tanto por dinero como por tiempo. Pero no temas, si no tienes tiempo, puedes tomar tus clases por Internet, y si te hace falta dinero, hay diversos programas de financiamiento de los que te puedes aprovechar.

Ahora, si tu problema está más relacionado con que no sabes qué carrera deberías elegir, ¡lee este artículo para que descubras la mejor forma de hacerlo!

– Estudia un posgrado

Si eres de los que lograron sacar su carrera, un posgrado debería ser el siguiente camino lógico para ti.

En la mayoría de las áreas profesionales, el mismo hecho de conseguir un doctorado o maestría significa que recibirás un aumento, incluso hay empresas que están dispuestas a pagarle a sus empleados estos estudios.

Esto es por una razón muy sencilla: los posgrados te ayudan a especializarte y están mucho más enfocados a aplicaciones prácticas que al conocimiento puro. A las empresas les gusta esto, porque significa que alguien que ya trabaja con ellos, que conoce a la empresa, de repente va a recibir muchas herramientas para mejorar lo que ya hay.

La mayoría de los posgrados saben que sus estudiantes son profesionales que también (muy probablemente) trabajan tiempo completo, por lo que las clases tienden a tener lugar los fines de semana. De esa forma, no interfieren con tus actividades laborales.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que los posgrados tienen su complejidad y costo, por lo tanto, debes estar dispuesto a pasar al menos una temporada con muy poco tiempo libre y un presupuesto más reducido.

– Experiencia laboral

Ésta quizás tampoco sea una opción demasiado atractiva para un perfil senior, ya que usualmente las personas en esta etapa no tienen el tiempo ni la capacidad financiera para tomarse un par de años en simplemente, adquirir experiencia.

Por muy bueno que hayas sido en la universidad, la experiencia es lo que más peso tiene en un currículo bien hecho. Claro, con una carrera podrás acceder a puestos muy buenos desde temprano, pero para llegar a las mejores posiciones, donde realmente tendrás un sueldo que te agrade, necesitas experiencia.

El mejor momento para hacer esto es cuando cursas la universidad. Muchas instituciones ofrecen a sus estudiantes prácticas profesionales o pasantías en distintas empresas y eso le permite a los alumnos acreditarse años laborales, aunque no reciban una remuneración económica como tal.

El conocimiento es importante, pero los empleadores están claros que no todo el mundo sabe aplicar lo que conoce en la práctica con tanta facilidad, por lo que demostrar que ya tú lo has hecho es valioso.

– Cámbiate a una mejor compañía

Esto va alineado con lo que mencionábamos antes sobre el potencial que te ofrece tu empleo actual. A mí me tocó conseguir un trabajo de coordinador muy pronto en mi carrera. Me pagaban bastante bien para ser un recién egresado y estaba obteniendo mucha experiencia que sin duda me ayudó en el futuro, pero si me quedaba en esa empresa, terminaría estancado.

La razón es que mi departamento estaba madurando apenas y yo ya tenía la posición más alta posible. Tomaría muchos años conseguir algo mejor que lo que ya tenía ahí, por lo que decidí moverme a una empresa más grande y con más crecimiento, aunque mi posición tuviera menos peso.

En el mundo laboral, aunque al inicio seas una pieza pequeña de tu empresa, puedes evolucionar hasta convertirte en una de las más importantes.

Todas estas son opciones que puedes tomar si quieres mejorar tu salario. Como mencioné antes, no es sencillo, pero tampoco imposible. Sólo es cuestión de que seas una persona disciplinada y organizada, y justamente con eso te ayudaremos en el siguiente punto.

4. Define una manera de organizarte

Nunca disminuyas el valor de tener una agenda bien hecha y configurada. No olvides que antes del dinero, tu recurso más valioso es el tiempo. Cada segundo que pierdes o que aprovechas hace la diferencia entre ser una persona exitosa (y con una cuenta de banco que le hace sonreír en vez de llorar) y una persona que no sabe por dónde la lleva la vida.

Organizarse no es fácil, pero es simple. Es decir, es sencillo ver lo que tienes que hacer, pero es complicado ser constante y disciplinado a la hora de cumplirlo. Por eso, te daré tres consejos que te ayudarán a ser más ordenado.

– Define metas claras

Como dijimos previamente, tener una meta clara que quieres alcanzar es vital para llegar a ella. En este punto, lo que debes hacer es definir tus metas de manera mensual o semanal y medir qué tan bien las cumpliste.

Por ejemplo, puedes plantearte cosas como:

  • 5 horas semanales de estudio;
  • 4 horas semanales de investigación sobre mi profesión;
  • 1 hora diaria de lectura;
  • 1 hora diaria de tiempo libre;
  • 4 horas semanales de ejercicio.

– Crea un horario: (en papel o digital)

Obviamente, para poder cumplir esas metas necesitas construir un horario que funcione y se adapte a tus tiempos. Para lograrlo, apóyate de herramientas y aplicaciones que se adapten a tus necesidades.

Dicho esto, el formato y lugar donde guardes tu agenda importa poco, lo que más importa es que le des tiempo a todo, especialmente a cosas que no tienen nada que ver con estudiar y/o trabajar.

Sí, leíste bien esa última oración. Estoy hablando de hobbies, siesta, descanso, salidas con amigos o la pareja, en fin, todas aquellas cosas por las que siquiera vale la pena mejorar tu salario, porque recuerda que no vives para trabajar, sino que trabajas para vivir.

Es muy común que las personas que quieren hacer un horario estricto, sientan que está bien dejar a un lado las cosas mencionadas anteriormente como si fueran distracciones, y quizás hasta cierto punto lo sean, pero son necesarias para que mantengas tu energía y tus ganas, y cumplas religiosamente con tu agenda.

Si solamente te dedicas a hacer cosas pesadas y fatigantes, es muy probable que no aguantes el ritmo mucho tiempo.

3.    Mantente enfocado

Esto es lo más complicado: no perder de vista lo que quieres conseguir. Una vez que entras en la rutina y en el cansancio, es muy fácil decir: “bueno, si no estudio hoy no pasa nada, me puedo recuperar después”. A lo mejor puedes, pero ese tipo de pensamiento, una vez que cedes ante él, empieza a apoderarse de ti y las decisiones que tomes.

Es importante saber decir que no al cuerpo cuando te pide algo que sabes que no puedes darte el lujo de hacer.

  • “5 minutos más de sueño”.
  • “Mejor digo que me enfermé y no voy a la oficina”.
  • “Me quedaré hasta tarde viendo esta serie de televisión”

En fin, esas tentaciones que a todos nos llegan de vez en cuando. No es terrible que cedas de vez en cuando, pero mientras menos frecuente sea, más alta será la probabilidad de que consigas alcanzar tu meta y aumentar tu salario.

Al final del día, es importante que entiendas que la responsabilidad de mejorar tu ingreso cae sobre ti, no sobre los demás. Siempre que encuentres un obstáculo, no pienses en ti como una víctima, piensa que es una situación que debes resolver y ya está.

Muchas veces, esas cosas que considerábamos un castigo, terminan siendo una gran experiencia que nos hace más fuertes al final.

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