4 buenos consejos para estudiar cuando tienes hijos

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4 consejos para estudiar cuando tienes hijos

Primero que nada, quiero que quede algo muy claro: ¡felicitaciones por convertirte en mamá/papá! No dejes que nadie te diga lo contrario. Los hijos son siempre una motivación para crecer y, más seguido de lo que parece, terminan siendo la razón de nuestro éxito.

Por supuesto, si quieres adquirir herramientas que te ayuden a darle a tu hijo el futuro que se merece, la educación es algo que no debes dejar a un lado.

Entiendo que esto es fácil de decir, pero difícil de poner en la práctica. Especialmente si son muy pequeños, los niños tienden a requerir mucha atención y cariño, y no puedes levantar a un bebé y decirle: “me voy a la universidad, llámame si necesitas algo”.

Sin embargo, no todo está perdido, hay formas de darle la vuelta a esta situación, por muy complicado que parezca. Justamente para eso hemos preparado este artículo que contiene 4 consejos que te ayudarán a lograrlo.

Razones por las que debes intentarlo

Si aún no estás muy convencido o convencida de que vale la pena intentarlo, vamos a repasar las ventajas que tiene estudiar:

  • Mejores oportunidades laborales.
  • Adquisición de conocimientos invaluables para tu profesión.
  • Construcción de un Networking.
  • Mayor peso curricular.
  • Mejor ingreso económico.

Y sólo estoy mencionando las más obvias. Si quieres darle una mejor vida a tu familia, lo mejor que puedes hacer es entrar (o seguir) en la universidad.

Es cierto que será difícil, pero no imposible. Si aún no me crees, entonces es hora de que empecemos a listar los consejos que preparamos para ti.

Estudia a distancia

De todas tus opciones, ésta seguramente es una de las mejores. Hay muchas universidades (incluyendo ésta) que ofrecen a sus estudiantes la posibilidad de llevar una licenciatura en línea.

Quizás pienses que no tiene el mismo valor que una licenciatura convencional, pero no es así. Son aprobadas de la misma manera por la SEP y son igual de válidas.

Además de ser más barata que la opción tradicional, también tienes la ventaja de que puedes estudiar donde sea, suponiendo que tengas conexión a Internet. Esto te da la libertad de cuidar a tus hijos y atenderlos al mismo tiempo que continúas tus estudios.

Cabe destacar, que este formato ofrece horarios más flexibles y una constante asesoría por parte de tus profesores. Es una muy buena opción para cualquier padre o madre joven.

Apóyate en tus padres, familiares o amigos

Si estás decidido a estudiar en la universidad de manera presencial o la carrera que quieres no está disponible de manera online, también hay formas de darle la vuelta.

No te olvides que no estás solo, hay bastantes personas que están dispuestas a echarte la mano si les pides ayuda. Lo cierto es que, independientemente de la opción que tomes, vas a necesitar ayuda de alguien más, y eso no tiene nada de malo.

Sin embargo, hay muchas personas que por orgullo, miedo o baja autoestima se rehúsan a acudir a los demás en busca de ayuda. No seas una de ellas.

Por supuesto, en este momento estoy asumiendo que no tienes pareja o que ésta trabaja y por lo tanto no puede encargarse del niño. Si la tienes, conversa con ella o con él y pónganse de acuerdo para planear una dinámica que funcione para los dos.

Habla con la universidad

Uno de los primeros interesados en que te vaya bien es la institución en la que planeas estudiar. Muchas universidades entienden las necesidades de sus alumnos (y estudiantes potenciales), y están listas para echarles una mano.

De hecho, en algunas instituciones incluso aceptan que lleves a tu hijo a las clases, te dan tiempos libres para salir a alimentarlo o cambiarle el pañal, y te excusan las ausencias, los retrasos y salir temprano de clase si se te presentó algún contratiempo con el bebé.

Tienes que procurar mantener a tu hijo tranquilo (lo cual no siempre es sencillo), pero el esfuerzo te permitirá continuar estudiando sin mayor problema.

Sin embargo, es importante mencionar que lo ideal de esta opción es combinarla con la anterior, si es posible. Es decir, ve con el bebé a algunas clases, pero no a todas ni todos los días. Busca a alguien que te ayude lo más que se pueda.

Está claro que un niño requiere atención y te será difícil concentrarte en la clase y en tu hijo al mismo tiempo. Esto no significa que no puedas actuar por tu cuenta, pero considera seriamente pedirle ayuda a alguien.

Entra en una carrera de horario flexible

Si tu bebé es demasiado inquieto o tu hijo es demasiado grande para acompañarte a clases, quizás tu mejor opción sea buscar carreras que te permitan hacer tu horario como te convenga mejor.

Hay algunos planes que te permiten tomar una cantidad mínima de créditos y así liberar una gran parte de tu horario. Esto tiene la desventaja de alargar tu tiempo de estudio, pero te ayudará de gran manera a hacerte cargo de tu familia.

Una buena idea para hacer que esto funcione es conseguir una persona que pueda cuidar a tu hijo en las mañanas y poner todas tus clases a esas horas del día. Eso te permitirá pasar una buena parte del día con tu hijo y estudiar con más calma.

Por supuesto, los traslados son algo que debes considerar para asegurarte que no pases la mayor parte de tu tiempo moviéndote de un lado a otro.

Como ves, hay maneras de seguir con tus estudios incluso cuando tu agenda ya fue llenada por tus hijos. No tengas miedo de intentarlo, muchas cosas buenas pueden salir por el simple hecho de que decidiste esforzarte mucho hoy para vivir mejor mañana.

Probablemente haya momentos en los que sientas que el mundo se te viene encima, pero recuerda porqué estás poniendo ese extra. ¡Pero qué digo! ¡Si eres papá o mamá, tienes suficientes motivaciones para seguir echándole ganas!

Si estos consejos te ayudaron asegúrate de contarnos en los comentarios qué solución tomaste. De la misma forma, si conoces alguna otra, ¡compártela para que otros se puedan beneficiarse también!

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